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Archive for 25 octubre 2013

Sobre el amor humano*

Querida S:

En El Taller del Orfebre, de Karol Wojtyla, hay unas palabras que siempre me han gustado, aunque no dejan de resonar en mi mente con un acento de misterio. Se encuentran en las últimas páginas de la obra y dicen:

“A veces la existencia humana parece demasiado breve para el amor. Otras veces, en cambio, ocurre lo contrario: el amor humano parece demasiado breve en relación a la existencia, o demasiado superficial. De todos modos, cada hombre tiene a su disposición una existencia y un amor. ¿Cómo hacer de ello un conjunto lleno de sentido?”.[1]

El “amor” es aquello para lo que fue hecho el hombre; contiene en sí una promesa de cumplimiento porque no hay otra cosa que mejor lo complete y al mismo tiempo lo haga feliz. La “existencia” es el entramado de infinitas circunstancias en las cuales se encuentra metido el hombre desde el nacimiento. El drama del hombre comienza desde que se da cuenta que una existencia sin amor es un verdadero infierno, aunque también cuando repara que el amor propiamente no existe, sino que hay que traerlo a la existencia.

El primer paso está en el anhelo de encontrarlo; el segundo paso está en la sencillez para aceptarlo cuando éste llega; mas el paso decisivo se halla en todo el trabajo que hay que hacer para que se mantenga vivo, crezca y madure. Unas veces este trabajo consiste en impedir que las circunstancias se impongan sobre el amor que nos completa y nos hace felices; otras veces este trabajo reside en transformarnos de tal manera a nosotros mismos para que el amor pueda completarnos y hacernos felices. Acerca de esto, también El Taller del Orfebre dice sobre uno de sus personajes:

“Ana ha entrado en el camino del amor que perfecciona. Había que perfeccionar dando y recibiendo en proporción diferente a la de antes”.[2]

Es a raíz de esto como el amor se va volviendo “honesto y “sincero”; sobre todo, como el amor va alcanzando paulatinamente su “incondicionalidad”. Cuando cada vez estamos más dispuestos a dar la vida por el otro al que un día nos encontramos  —como bien dices en tu breve texto—  podemos estar ciertos entonces de que el amor es “para toda la vida”.

Con cariño,

José R.


* Escribí esta pequeña carta a raíz de esta frase que mi amiga S. publicó en una de las redes sociales que usa: “Aún me gustaría creer en el amor incondicional, en el amor sincero, honesto, en el amor para toda la vida, en el amor en el que se da la vida por el otro”. La carta puede visualizarse en el siguiente vínculo: diazolguin (Sobre el amor humano)
[1] Wojtyla, Karol, El taller del Orfebre. Meditación sobre el sacramento del matrimonio, expresada a veces en forma de drama, Bac, Madrid, 1980; p. 98.
[2] Ídem, p. 97.
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